Estoy retomando la lectura
sobre almas gemelas, el material que
me habías pasado. Se ve que no estaba
preparada para entenderlo como tú.
Ahora lo leo y todo tiene sentido.
Describe perfectamente el proceso por
el que pasamos los dos. Nos hemos
separado para sufrir, sentir dolor y vivir
un proceso por separado que juntos no
hubiese sucedido. Hemos trabajado
nuestra espiritualidad y el fin de nuestro
ego por separado, tenía que ser así para
aprender. Lo veo tan claro! ¿Te das
cuenta
que me llevaste a todo este proceso de
separación? (…) Es
como si me hubieses llevado de la
mano y en un punto me hubieses
soltado, porque ya estaba preparada
para el proceso que me sanaría y me
traería aquí, de vuelta a ti. Separarme de
ti me ha dado la lección más importante
de toda mi vida y gracias a esto ahora
encuentro el sentido que necesitaba.
TÚ eres el mayor
regalo de mi vida, porque eres tú quien
me ha hecho nacer, quien ha resucitado
mi alma vacía. Ahora que he llegado
aquí, no me pienso mover. Te esperaré
todo lo que haga falta, estaré aquí
incondicionalmente. (…)
En aquella cena yo te miraba a los ojos casi
llorando y te decía ‘no voy a poder, sin ti
no voy a poder’. Y tú, con toda tu
bondad, compasión y amor me
respondías ‘claro que podrás, podrás sin
mí’. Y en cierta manera lo veo
con todo el sentido. Como si de alguna
forma, muy dentro, supiese que
empezaba una nueva fase y que me
tocaría sufrir, estar sin ti. Ahí me soltabas
la mano y lo hacías con todo el cariño
del mundo, todavía cuidándome como
siempre has hecho. Después de
eso vino agosto y esa sensación
repentina de haberte perdido. El vacío
en mi corazón y mi alma empezó a
crecer y hacerse grande hasta
obligarme a iniciar ese camino espiritual,
esa búsqueda del sentido mediante el
auto conocimiento y la meditación,
el entenderme y sanarme, curarme por
dentro, matar al ego. Al igual que tú has
hecho, me lo decías el otro día. Hemos
seguido procesos paralelos, como
buenas almas gemelas que somos. He
llegado aquí y si algo tengo claro es que
mi amor por ti es, y lo
ha sido siempre, incondicional. Me lo
has dado todo, le has dado sentido a mi
vida, y ese es el mayor regalo que
pueda haber recibido jamás. Toca
esperar, leer mucho, entender y respetar
el punto en el que te encuentras. Estaré
aquí con el corazón
abierto, cuando quieras volver. Sin
condicionantes, sin juzgarte, sin egos ni
egoísmos. Con la certeza de que solo
hay amor, compasión y comprensión
hacia ti. Me lo has enseñado tú. Te
quiero de esa forma que solo tú y yo
entendemos.