Alter ego

Permíteme que dé un sorbo a mi botella de agua y enseguida te explico.

No, no estoy buscando el suspense, ni siquiera otorgarme notoriedad o provocar uno de esos silencios que generan urgencia. No es casual el sorbo de agua. Es, por el contrario, uno de los hechos más representativos de mi extraña vida. ¿Un sorbo de agua? Qué aburrido, ¿verdad? Si eso es lo más interesante que encontrarás en el relato de mi historia, ¿para qué perder el tiempo?, te preguntarás. Pues quizás porque no sabes los incontables sorbos que bebo al día, una media de 8 litros. Porque desconoces que vivo en una constante deshidratación que me arrastra a ello. Porque ni por asomo te imaginas el origen de este hecho y las peripecias que mi peculiar situación me ha llevado a vivir.

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