Alter ego

Permíteme que dé un sorbo a mi botella de agua y enseguida te explico.

No, no estoy buscando el suspense, ni siquiera otorgarme notoriedad o provocar uno de esos silencios que generan urgencia. No es casual el sorbo de agua. Es, por el contrario, uno de los hechos más representativos de mi extraña vida. ¿Un sorbo de agua? Qué aburrido, ¿verdad? Si eso es lo más interesante que encontrarás en el relato de mi historia, ¿para qué perder el tiempo?, te preguntarás. Pues quizás porque no sabes los incontables sorbos que bebo al día, una media de 8 litros. Porque desconoces que vivo en una constante deshidratación que me arrastra a ello. Porque ni por asomo te imaginas el origen de este hecho y las peripecias que mi peculiar situación me ha llevado a vivir.

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Foto panorámica en blanco y negro de una playa abierta, con el mar agitado y bañistas en la orilla. Es un día soleado

Incluso allí

Cuando mi misma yo quiso, cambió el proceso lineal y temporal del viaje sobre mis recuerdos, propiciando un nuevo e inquietante universo de ensueño en el que contaba con la absoluta libertad de saltar entre cajitas de memorias sin condicionante alguno. Y en aquella maraña sin sentido podía atravesar cualquier temor amenazante y regresar adonde se me antojase y me sintiese feliz. Adonde se me antojase. Incluso allí…